Septenari de la Mare de Déu dels Dolors de Genovés
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ELS DOLORS

Qüestions           

Maria Ordiñana Gil

La devoció en vers la Mare de Déu dels Dolors al poble de Genovés és un acte envoltat d’incògnites i interrogants. Per quina raó se celebra set dies abans del divendres de Passió? per què són set els seus dolors? d’on prové eixa devoció cap a la Mare de Déu del Dolors? o com han arribat aquests cants al nostre poble? Són algunes de les qüestions que amb la publicació del proper llibre Aproximació al Septenari a la Mare de Déu dels Dolors al poble de Genovés: devoció i música, editat per l’Ajuntament de Genovés, intentaré desvetllar de forma didàctica per tal que cadascun dels habitants i coneguts de Genovés puga reconèixer el valor de patrimoni que li correspon a aquest acte tan solemne.

A continuació exposaré un xicotet avanç d’aquesta aproximació per tal que puguen veure una mica de llum sobre aquestes qüestions.

Els temes dels Dolors

Els set dolors de la Verge tal com els coneguem avui no sempre han constituït un cos estructurat i estable en vers dels seues temes. En la segona meitat del segle XI l’objecte de culte de la Dolorosa comença a ser més determinat i a la devoció dels cinc goigs o alegries de Maria es contraposen els cinc dolors de la Verge. Aquest nombre (5) fa referència a les cinc nafres del Redemptor (les de les mans, peus i la del costat) i es troben en la més antiga col·lecció del segle XI dels Miracles de Maria (Liber de miraculis sanctae Dei genitricis Mariae, publicat per B. Pez y per ell atribuïda a Photo Prüfening). Del segle XIII al nostres dies , l’objecte de culte a la Dolorosa a més de la “compassió” als peus de la Creu i a més dels cinc dolors, es desenvolupen circumstàncies de la vida de Maria i acaba concretant-se en els “set” clàssics i tradicionals dolors que coneguem (paral·lelament a l’evolució dels set goigs) :

       1er dolor: La profecia de Simeó

       2n dolor: La fugida a Egipte

       3r dolor: El xiquet perdut

       4t dolor: El carrer de l’amargor

       5è dolor: La crucifixió de Jesús

       6è dolor: El davallament de la creu

       7è dolor: La sepultura de Jesús

Aquests temes van ser consolidats a finals del segle XV gràcies al pare flamenc Juan de Coudenberghe qui els va fer pintar. Cal dir que l’origen d’aquests dolors per a Benedicte XIV i altres escriptores està lligat a “ los Siete Santos Fundadores de la Orden de los Siervos de Maria”, hipòtesi que no està històricament demostrada.[1] Ara bé aquest nombre (7) no deu semblar-nos estrany a la tradició cristiana doncs és el nombre sagrat per antonomàsia: set són els dies de la creació, set són els sagraments i set els dons de l’Esperit Sant.[2]

 

1. Circuncida y ofrece la Madre al Hijo, y al pecho de la Madre llega el cuchillo.

2. Por guardar de un Herodes la Madre al Hijo, huyendo por desiertos lo lleva a Egipto.

3. En el templo la Madre su Hijo pierde, como es pérdida grande mucho lo siente.

4. Cruz pesada al Calvario llevaba el Hijo, encontró con su Madre, ¡fuerte conflicto!

5. Ve la Madre que clavan en cruz su Hijo, en su pecho ¡qué ecos hace el martillo!

6. A la Madre le entregan su Hijo muerto, ¡qué hacecito de mirra para su pecho!

7. Su tesoro en el Hijo la Madre entierra, y los dos corazones allí se quedan!

 

[1]Diccionario Mariano (P. GABRIELE M. ROSCHINI, O.S.M.). Barcelona, Editorial litúrgica Española, S.A, 1964,pp.153-154

[2] Arzobispado de Valencia.: María en la Diócesis de Valencia. Artes Gráficas Soler, S.A., 1988, p. 21

SEPTENARIO DE LA VIRGEN DE LOS DOLORES EN GENOVÉS

Oración de los Dolores de la Virgen, libro del celebrante
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Dolores de la Virgen, Libro del celebran[...]
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Cantos en el Septenario de la Virgen de los Dolores
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EL PROFETA

 

      Cuando te anunció el profeta

         de tu Hijo la Pasión

         por mi culpa que amargura

         laceró tu corazón

 

         Dulce madre a quien traspasa

         fiera espada de dolor

         oye pía las plegarias

         del contrito pecador.

 

      Cuando huías a Egipto

         por salvar a mi Señor

         tus zozobras, oh María

         renovaron tu aflicción.

 

      Cuanto sufriste Señora

         al perder al Salvador

         que era el único tesoro

         de tu amante corazón.

 

      En forma de cruz mis culpas

         tu amante hijo llegó

         y al encontrarle sentiste

         el más acerbo dolor.

 

      Al clavar en el madero

         a tu hijo y mi Señor

         tu corazón Madre mía

         duro clavo traspasó.

 

      En tus brazos muerto viste

         a mi amado redentor

         qué pena para tu alma

         madre pura que aflicción.

 

      Cuando guardando a tu Hijo

         el sepulcro se cerró

         Oh! que sola y dolorida

         quedaste madre de amor.

                                        

 

CIRCUNCIDAN

 

¡AY MADRE BUENA!

YO SOY UN MAL HIJO.

¡CUANTO ME PENA!

 

      Circuncidan y ofrece la Madre al Hijo

         y al pecho de la Madre llega el cuchillo

 

      Por guardar de un Herodes la Madre al Hijo

         huyendo por desiertos le lleva a Egipto

 

      En el templo la Madre su Hijo pierde,

         como es perdida grande, mucho lo siente.

 

     Cruz pesada al Calvario llevaba el Hijo,

         se encontró con su Madre, fuerte conflicto.

 

      Ve la Madre que clavan en Cruz su Hijo,

         en su pecho que ecos hace el martillo.

 

     A la Madre le entregan su Hijo muerto,

         que hacecito de mirra para su pecho.

 

     Su tesoro en el Hijo la Madre entierra,

         y los dos corazones allí se quedan.  

 

                

                                            

SIMEON

 

      Cuando Simeón el justo

         tomando al Niño en sus palmas

         su muerte por nuestras almas,

         profetizando anunció.

 

         Madre que espada tan fiera

         vuestro pecho traspasó.

         Haced que esta espada Madre

         también el pecho taladre

         del que a Vos os la clavó.

 

      Cuando por salvar al Hijo

         de impías persecuciones

         ir de Egipto a las regiones

         el Ángel os ordenó.

 

      Cuando al regresar del templo

         perdiste al dulce Infante

         y la luz de su semblante

         tres días se os eclipsó.

 

      Cuando al suplicio subiendo

         por la cuesta fatigosa

         de la vía dolorosa

         Jesús con vos se encontró.

 

      Cuando cual manso cordero

         el Redentor inocente

         de Cruz ínfame pendiente

         en el Calvario espiró.

 

      Cuando en el casto regazo

         que a Jesús vivo estrechara

         y en su infancia acariciara

         Jesús muerto reposó.

 

      Cuando los yertos despojos

         que eternamente abrazabais

         y con lágrimas regabais

         la sepultura encerró.

 

AY DE MI!!

 

     Del Hijo pronto anuncia el triste porvenir

         su Madre amarga pena recibe y gime así:

         Ay de mi, ay de mi, ay de mi.

         Que el llanto de mis ojos empieza ya afluir:

         Ay de mi, ay de mi, ay de mi.

         Quien tanta pena tuvo quien vio lo que yo vi:

         Ay de mi, ay de mi.

 

O VOSOTROS QUE EN AQUESTE CAMINO DISCURRÍS

MIRAD SI HAY SENTIMIENTO MAYOR QUE IGUALE A MI SENTIR

(a mi sentir)  

 

      A Jesús en su seno trabaja por cubrir

         y de Herodes huyendo turbaba dice así:

         Ay de mi, ay de mi, ay de mi.

         A mi Hijo amado cielos ya quieren perseguir:

         Ay de mi, ay de mi, ay de mi.

         Quien tanta pena tuvo quien vio lo que yo vi:

         Ay de mi, ay de mi.                             

 

      Sin Hijo, pobre Madre podrás aquí vivir

         perdiole y angustiada la busca y llora así:

         Ay de mi, ay de mi, ay de mi.

         Cual bello entre millares, a un niño le perdí:

         Ay de mi, ay de mi, ay de mi.

         Quien tanta pena tuvo quien vio lo que yo vi:

         Ay de mi, ay de mi.                    

 

      Cual lirio de los valles no puede resistir

         el viento enfurecido de tanto frenesí:

         Ay de mi, ay de mi, ay de mi.

Llama y dice Hijo mío, más no puede seguir:

         Ay de mi, ay de mi, ay de mi.

         Quien tanta pena tuvo quien vio lo que yo vi:

         Ay de mi, ay de mi.                    

 

      Al pie de un leño duro que es malta de carmín

         la sangre de mi amado la Virgen dice así:

         Ay de mi, ay de mi, ay de mi.

         Que el Hijo de mis ojos en una Cruz le vi:

         Ay de mi, ay de mi, ay de mi.

         Quien tanta pena tuvo quien vio lo que yo vi:

         Ay de mi, ay de mi.                    

 

      Al justo, atenta mira, lleno de llagas mil:

         al seno le acomodaba, le besa y dice así

         Ay de mi, ay de mi, ay de mi.

         Su rostro destruido ya no veo sonreír:

         Ay de mi, ay de mi, ay de mi.

         Quien tanta pena tuvo quien vio lo que yo vi:

         Ay de mi, ay de mi.                    

 

      Cual tortolilla amante no cesa de gemir

         y como se halla sola, se queja sola así:

         Ay de mi, ay de mi, ay de mi.

         La pena que hoy siento jamás yo la sentí:

         Ay de mi, ay de mi, ay de mi.

         Quien tanta pena tuvo quien vio lo que yo vi:

         Ay de mi, ay de mi.                    

 

CIRCUNCIDAN

 

     Circuncidan y ofrecen la Madre, la Madre al Hijo,

         y el pecho de la Madre, y el pecho de la Madre,

                   llega el cuchillo, el cuchillo

 

         ¡AY MADRE, AY MADRE BUENA!   (BIS)

         YO SOY ESE MAL HIJO, AY CUANTO, CUANTO ME PENA.

         YO SOY ESE MAL HIJO, AY CUANTO ME PENA.

 

      Por guardar de un Herodes la Madre, la Madre al Hijo,

         huyendo por desiertos, huyendo por desiertos,

                   lo lleva a Egipto, a Egipto.

 

      En el Templo la Madre su Hijo, su Hijo pierde,

         y como es pérdida grande, y como es pérdida grande,

                   mucho lo siente, lo siente.

 

      Cruz pesada al Calvario llevaba, llevaba al Hijo,

         y se encontró con su Madre, y se encontró con su Madre,

                   fuerte conflicto, fuerte conflicto.

 

      Ve la Madre que clavan, que clavan en cruz su Hijo,

         y en su pecho que ecos, en su pecho que ecos,

                   hace el martillo, el martillo.

 

      A la Madre le entregan, le entregan su Hijo muerto,

         que hacecillo de mirra, que hacecillo de mirra,

                   para su pecho, su pecho.

 

      Su tesoro en el Hijo la Madre, la Madre entierra,

         y los dos corazones, y los dos corazones,

                   allí se quedan allí se quedan.

 

 

DUÉLEME

 

1º Duéleme, Madre Santísima,

de aquel singular dolor,

que os causaron las palabras

del profeta Simeón,

cuando la pasión y muerte

de vuestro hijo anunció.

 

OH MADRE!

FUENTE DE AMORES.

HAZ QUE SIENTA TUS DOLORES

PORQUE TAMBIÉN LLORE YO.

 

2º Duéleme, de vuestras ansias

cuando José os anunció

que Herodes amenazaba

la vida del Redentor,

cuando huyendo de Egipto fuisteis

por buscar su salvación.

 

3º Duéleme de los tormentos

que vuestro pecho sufrió

cuando hallasteis perdido

a vuestro Hijo y Señor,

al Dios que a buscar venía

del mundo la salvación.

 

4º Duéleme de los tormentos,

Oh! Virgen cuando os vedó

un pueblo cruel la dicha,

la triste satisfacción

de ayudar a Jesús cuando

debajo de la cruz cayó.

 

5º Duéleme Virgen del llanto

que en vuestros ojos brotó,

cuando al pie de la cruz visteis

que el populacho feroz

contra Jesús agotaba,

de su cólera el rencor.

 

6º Duéleme de las angustias

De ese amante corazón,

Cuando vino a vuestros brazos

Muerto, yerto y sin calor,

El cadáver de Dios vivo

Que por mis culpas murió.

 

7º Duéleme en fin, del acerbo

tormento desgarrador,

que sentiría vuestra alma

cuando enterrado dejó

en prestada sepultura

al Hijo de vuestro amor.